lunes, 15 de febrero de 2010

El aliciente cultural

INSEGURIDAD
15/febrero/2010

*Sin el poder, la sociedad tiene salidas
*Narcocorrido, ariete de un poder fáctico

Para Argelia en el Día del Amor; porque es mi amor.

Es un consenso generalizado el admitir que la cultura es un arma liberadora de la opresión que surge desde la estructura del poder, en cualquiera de sus formas. La cultura como escudo de defensa de la opacidad y la incertidumbre que amenaza la vida de los hombres en toda sociedad regida por preceptos mercantiles o autoritarios. Precisamente porque la cultura comprende el súmmum del conocimiento, de la vida intelectual, del amor y la moral. Así como el cúmulo de actividades de los hombres entre las cuales destaca la conciencia que tiene de sí mismo sobre su propio ser, sobre su propia forma de vida, de organización colectiva y hasta de la historia. Es como el espíritu de una época.
La cultura comprende todos los géneros de expresión del arte, como la música, el canto, la danza, el teatro, el cine (por el uso, la televisión es más instrumento de enajenación y control, con sus honrosas excepciones), la arquitectura, la escultura, la pintura, la poesía y la literatura. De tal manera que, sea individual o colectiva, se reconstruye el sentido idealizado y, a la luz de la imaginación, del propio devenir del hombre. La concepción que construye de sí mismo, su idea del todo, incluyendo la idea de Dios. Sus andanzas por el mundo y la contradicción de su propia existencia. Sus éxitos y fracasos, la libertad y la opresión, sus límites y metas, hasta su idea de la vida y de la muerte.
Los problemas de la vida, no obstante, tienden a imponerse como auténticos por la fuerza de la costumbre. Pero muchas veces derivan en dilemas existenciales que oprimen al hombre y lo someten a la rutina y la soledad. Por eso, una importante salida es la que proporciona la generalidad del arte (en cierta medida también la ciencia, pero su asimilación ofrece mayor resistencia), porque libera al espíritu de la cotidianeidad y enaltece los valores. Es el espacio donde la conciencia experimenta el regocijo de la libertad. Libertad que es plena, sin embargo, sólo bajo el complemento del amor. Porque sin el amor la libertad es ideal o simplemente conceptual (¡cuántos poetas no buscan a la musa de la inspiración!).
Vacuna eficiente contra la rutina, la opresión y la enajenación resulta ser, entonces, el aliciente que brinda la cultura como compilación de los más elevados valores de una sociedad. Ese es el fruto del beneficio cultural y espiritual.
Por lo mismo, una sociedad que desalienta el arte aniquila sus expectativas presentes y futuras de libertad. Pero ¡oh, alivio!, eso difícilmente ocurre. Porque la producción cultural y en última instancia espiritual, es la que le da sentido y revés al trastrocamiento del organismo social. Es el antídoto contra la angustia, la desesperación y el miedo individual y colectivo. El revés para la incertidumbre que vulnera al hombre y lo convierte en objeto del temor, víctima de la inseguridad, de la enfermedad y la predisposición a la muerte. Con todo y que sin la conciencia de la muerte tampoco se disfruta de la vida.
Así, dicho sea de paso, la cultura está más allá del pretendido control orquestado desde el poder establecido, sin importar la forma de gobierno que adopte. Porque el espíritu del hombre termina por expresarse siempre en cualquiera de sus formas, así sea en épocas de trastrocamiento o temida descomposición social. Brota y se rebela contra cualquier forma de autoritarismo velado de pretendida estabilidad social. En otras palabras, el hombre sobrevive a sí mismo en la creación y con ello reproduce la expresión cultural de la sociedad.
Es de sobra conocido que las expresiones de la cultura se aceleran —sobre todo aquellas de carácter individual, versus la pintura y la música, la novela y la poesía cuya creación es más íntima— en cualquiera de sus formas de expresión, en etapas de agitación revolucionaria, de inestabilidad política de un régimen, de agitación social exacerbada y hasta de un gobierno represor. Por eso el temor de los dictadores a los creadores, sobre todo a los escritores y a los poetas. Pero es cuando la cultura crece, madura y se vuelve un ápice de la conciencia del momento y escuela de la posteridad. Es la cultura como generalidad, como reflejo del espíritu de una época. No es un síndrome de la descomposición, aunque hay pretendidos valores que quieren pasar como tales. Como sucede con la narcocultura que es producto del trastrocamiento de algunos valores sociales.
Artífices de la libertad, con sus críticas los creadores desnudan las pretensiones de legitimación de cualquier acción desde el poder que a ojos vistas atenta contra la libertad, la dignidad y la conciencia universal. Por eso no hay dictadorzuelo, por muy recio que parezca, que escape al juicio de la historia. Porque siempre hay hombres dispuestos a abanderar la memoria colectiva, y a dignificar las forma del arte y por ende cultural.
Hoy en México vivimos una etapa de excepción. Por eso una parte de la cultura ha comenzado a mostrar síntomas de la descomposición. Ahí está la “cultura narco”, como una forma de expresión, a flor de piel. Hay mucha literatura que así lo refleja. Mientras que la sociedad vive angustiada por la violencia desatada, pareciera que el narcocorrido, por ejemplo, tiene cabida y aceptación en cada hogar donde se escucha. Pero en el pecado está la penitencia. En la aceptación está el dolor por la muerte de inocentes. Por eso se trata de una “cultura del engaño”. De valores útiles sólo para los poderes fácticos que lo propagan y alimentan.
Pero mientras la sociedad tenga conciencia del peligro que representa dicha forma de expresión (no precisamente popular), de pretendida legitimación de la violencia, el trastorno de valores que conlleva la pérdida de expectativas y debilidad de la moral, no fructificará. Porque a fin de cuentas, la narcocultura es como un virus de la descomposición de una parte del poder, que lo anidó por el contubernio y la impunidad. Y ahora está fuera de control. Así, en tanto la conciencia colectiva sepa qué hacer, desechará el engaño. Por esa vía, el poder tiene perdida la batalla. La sociedad sabrá qué hacer bajo el aliciente cultural.

Contacto: sgb33@hotmail.com

Juárez, los agravios

INSEGURIDAD
14/febrero/2010

*Las exigencias de la sociedad civil
*Fallida, pero la estrategia sigue igual

Envueltos en el agravio por tantas víctimas inocentes que ha cobrado la guerra contra el narcotráfico, los juarenses le restregaron en la cara al Presidente Felipe Calderón y a la comitiva que lo acompañó —siete secretarios de Estado, entre ellos el de Gobernación, Fernando Gómez Mont, el titular de la PGR, Arturo Chávez Chávez (quien es la primera vez que se para por allá desde que recibió en nombramiento en la dependencia) y el responsable de la SSP, Genaro García Luna—, las medidas fallidas instrumentadas hasta ahora.
En medio de una guerra que no pidieron sino a la que fueron inducidos, los reclamos de la sociedad civil no se hicieron esperar. Francos como son los hombres y las mujeres del norte (no utilizo el genérico masculino, ¡remedo absurdo del estilo Fox!, porque ambos hicieron justos reclamos y cada cual a su manera), le reprocharon de todo a Felipe Calderón, quien estaba acompañado por su esposa Margarita Zavala.
“No me diga que sí, ¡haga algo, señor Presidente! Queremos el Juárez de antes. No el sangriento” de ahora; como encaró la señora Luz María Dávila, quien perdió a sus dos hijos en la fiesta de la colonia Villa de Salvarcar y le dio la espalda al presidente mientras la dejaron. Con todo y que Calderón ofreció disculpas por incriminar a los jóvenes sacrificados, desde sus dichos en Japón. “No puede ser que diga que eran pandilleros, si estudiaban y trabajaban”, dijo enojada. Por eso “no es bienvenido”, aseveró.
Y no es para menos, pues las cifras más conservadoras colocan a esa ciudad fronteriza, no entre la más violenta sino como LA MÁS VIOLENTA DEL MUNDO en estos momentos. Y todo por la disputa entre bandas que atenta contra la seguridad de los habitantes en general, y arrastra consigo a mucha gente inocente; es decir, a tantos jóvenes que no están involucrados pero resultan víctimas de la reyerta territorial, por error o por estar como se dice: “en el lugar equivocado y a la hora equivocada”.
Las cuatro horas que haya durado el encuentro en el Centro Social Cibeles, con personas muy “selectas” (por el aparatoso dispositivo de seguridad que incluyó francotiradores desde el aeropuerto, patrullajes en las calles y montones de militares y policías en el lugar de la cita) resultaron insuficientes pero fructíferas. Al menos los asistentes dijeron una parte de todo lo que traían adentro. Eran algunos de los representantes de la sociedad organizada.
Con todo, al parecer fueron oídos pero no escuchados. Empecinamiento o justificación, pero la presencia del Ejército sigue en Juárez. Pese a los reclamos. Con todo y que los juarenses quieren su salida. “Se queda”, dijo Calderón. La señora Patricia Galarza Gándara, activista de Derechos Humanos, pidió la salida del Ejército de la ciudad y fue apoyada a gritos por los asistentes. El médico Arturo Valenzuela dijo que no es prudente la salida de las Fuerzas Armadas, pero demandó en cambio “un pacto político” que proporcione acciones sin importar la afectación de intereses. “Porque el operativo de seguridad aplicado hasta ahora falló”. Además, “falta un mando único consensuado entre los tres niveles de gobierno, que coordine fuerzas federales, estatales y municipales”.
Por su parte, Renato Ascensio León, el obispo de Juárez, dijo frente al presidente que los operativos no han dado los frutos que la sociedad esperaba. Al menos, aquí “estamos, rodeados de militares y policías, y en lugar de disminuir la violencia parece que arrecia”. Esos dichos del obispo fueron aplaudidos por los asistentes.
Mientras tanto, a las afueras del centro de la reunión, los manifestantes eran retirados con el uso de la fuerza. Como si los principales, agraviados, los jóvenes, no tuvieran el derecho de hacer sus propios reclamos en la misma reunión. Por eso también recibió reclamos el presidente Calderón: “¡A eso vino a la ciudad, a reprimir jóvenes?”. Y el enviado, Gómez Mont, salió raspado. Con calificativos en la cara y un rozón en la cabeza. Era la molestia de los excluidos de la reunión a puerta cerrada que ocurría en los Cibeles.
Mientras que por los empresarios, habló en la reunión Manuel Ortega Fernández. Se quedó corto, seguramente, cuando dijo que durante 2009 se perdieron 6 mil empleos, a causa de la violencia. Igualmente, que muchos están frente a la disyuntiva de pagar impuestos o salarios. Y eso que no se habló ampliamente de las extorsiones de que son objeto, los empresarios pequeños y medianos. Como ha dicho alguno de ellos: ya hasta tenemos miedo de levantar el teléfono porque pueden ser ellos, los extorsionadores, de quienes reciben amenazas de todo tipo.
Un “ya basta” salió de un representante de los medios de comunicación. Era Sergio Cabada, director del canal 44 de televisión. Porque nunca se imaginaron que la actividad periodística se convirtiera en “una tarea tan peligrosa”, y recordó el no dejar de lado la reconstrucción del tejido social. Óscar Cantú, del periódico Norte de Ciudad Juárez, por su lado, dijo que no se vale lo que se está haciendo a la sociedad en Ciudad Juárez. Mientras que un anónimo reclamó: “Nosotros vamos a recuperar Ciudad Juárez”.
Y así es. Le corresponde a la sociedad, pese a las migajas del gobierno, recuperar sus espacios vitales, entre ellos la propia ciudad. No obstante se filtró a la prensa que hay personas a quienes les han ofrecido tarjetas para que emigren a vivir a El Paso. Pero eso no resuelve, al contrario, aumenta los agravios. No obstante las cuatro medidas anunciadas son paliativas. Porque el Ejército se queda, sin importar los abucheos que recibiera el comandante de la V zona militar, general Felipe de Jesús Espitia. Pero habrá atención social y algunas obras como escuelas y centros de recreación para jóvenes.
Entre tanto, no hay tal replanteamiento de la estrategia para combatir a las bandas del crimen organizado en Juárez, con todo y los reclamos de la sociedad civil. Mientras tanto, el presidente prometió regresar el miércoles siguiente. A seguir prometiendo, de seguro.

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viernes, 12 de febrero de 2010

El mensaje de Galván

INSEGURIDAD
12/febrero/2010

*Sedena, para leer entre líneas
*Puntos de vista contradictorios

Diversas reacciones recogió la prensa tras el discurso pronunciado el pasado martes 9 por el Secretario de la Defensa Nacional (Sedena), el general Guillermo Galván Galván, con motivo de 97 aniversario de la (simbólica) Marcha de la Lealtad, efectuado en el Castillo de Chapultepec en la ciudad de México. Pero porque el mensaje mismo parece contradictorio.
Orador único de la mencionada ceremonia, los menos criticaron el espaldarazo a la propuesta de reforma política en curso del presidente Felipe Calderón. Ahí el general dijo que: “Sólo mediante reformas integrales estaremos en condiciones de consolidar ese bienestar colectivo que todos exigen, pero que no todos procuran”. Y agregó: “Esa es la propuesta y la convocatoria presidencial. No es una utopía; se trata de voluntad, de responsabilidad y de compromiso histórico”. El discurso completo fue difundido ampliamente por los medios de comunicación.
Las críticas subieron de tono. “La utilización del general Guillermo Galván por Felipe Calderón para promover su iniciativa de reforma política muestra la desesperación del Presidente, quien no cuenta con el apoyo de los partidos políticos ni de la sociedad, además de que pone en evidencia la debilidad del Ejecutivo Federal”, criticó el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya.
Los reclamos mayores por entrometerse en política, le vinieron del coordinador del PRD en la Cámara de Diputados, Alejandro Encinas: “La Constitución ordena la separación clara entre el Ejército y la política. Cuando se rompe esa frontera se presentan los excesos, como los ocurridos durante la guerra sucia en los años 70; entonces el Ejército se convirtió en instrumento de combate contra la disidencia política”.
En tanto el panista Felipe González dijo que el secretario de la Defensa, Galván, actuó dentro del marco legal al convocar a acuerdos políticos y pedir que se aprueben las reformas pendientes. “Si en la lucha contra el crimen organizado los militares ponen los muertos, tienen derecho a opinar”. El secretario adjunto de la dirigencia nacional del PRI, Samuel Aguilar Solís, calificó: “En lo que debe estar pensando en este momento el Ejército es en el tema de la inseguridad; especialmente ahora, cuando la situación es de tal gravedad que puede trascender el tema de la seguridad pública para convertirse en un asunto de seguridad nacional. Dados los crecientes niveles de violencia en el país”.
Otras referencias al tema de la política hizo el general Galván. Y, en alguna medida se pasó de la raya. Sobre todo cuando arremetió en contra de los defensores de los derechos humanos —ni se diga los organismos internacionales cuyas presiones hacen mayor eco—, quienes dan puntual seguimiento a las continuas violaciones cometidas por soldados a la población civil, la mayoría de los cuales quedan impunes. Una de las facetas que trae consigo la presencia militar en el combate al narcotráfico y el crimen organizado.
Es decir que, en el tema de los derechos humanos el Ejército se hace acreedor a cualquier tipo de señalamientos y no los acepta. Y será hasta en tanto no cambien los mecanismos al interior de la propia justicia castrense. Por eso arremetió: “Pierden el tiempo —expresó el titular de Sedena— aquellos que pretenden dividir a los soldados de aire, mar y tierra. Jamás habrá discordancia entre quienes tenemos la misma cuna, la misma forja y un mismo horizonte: México”. Sólo que la crítica por las violaciones a los derechos humanos no apuntan al divisionismo de las Fuerzas Armadas. O sea, que un señalamiento no justifica el otro.
Sin embargo, fiel a los principios de lealtad al poder Ejecutivo, como jefe máximo de las Fuerzas Armadas, el Ejército tiene otro problema. Está consciente del desgaste que le trae como institución frente a la población, su presencia misma en el combate frontal al crimen organizado. Una guerra a la que no llegó, lo metieron. Y esa pérdida de credibilidad, también es preocupación de las Fuerzas Armadas. Y es al titular de la Sedena a quien le corresponde hacer algo en contra de dicho desgaste.
Dicha preocupación no justifica, pero sí explica en parte la intromisión del general Guillermo Galván el hablar de política. Precisamente de “reforma política”. No obstante, en público y frente a los representantes de los demás poderes —estuvieron presentes líderes del poder Legislativo, el presidente de la SCJN y miembros del gabinete—, Galván se comprometió a seguir redoblando esfuerzos para combatir los desafíos de la seguridad interior, “dando todas las batallas, las que sean necesarias”, pues “contener en primera línea el daño de la criminalidad organizada causa en la sociedad, nos hace conscientes de los peligros que acechan y de los riesgos que se corren”.
Pero también demandó, el titular de la Sedena, acuerdos políticos; porque “la cohesión de la sociedad es un factor indispensable para concretar el proyecto del país”. Porque el acuerdo político es una actitud propositiva y virtuosa que conduce al consenso por la vía del respeto, la prudencia y la buena intención para escuchar y comprender las razones de los demás. Es la expresión de madurez y de fino diálogo que permite capitalizar las coyunturas que se nos presentan”. En ese sentido, agregó, “Se requieren ideas creativas, renovadoras y dinámicas que sincronicen a la nación con la modernidad”.
Sutilmente y, como entre líneas, sin mencionar propiamente la reforma calderonista sino las “reformas integrales” que le están faltando a este país, y sin deslealtad en su discurso el general Galván defendió a la institución que representa. Habló de la “cohesión de la sociedad” y no de confrontarla. Porque, en el fondo, a la Sedena le preocupa también el descrédito que le está generando hacer tareas de policía en las calles de ciudades como Juárez, Chihuahua. Y en eso no hay contradicción sino lealtad.
Ese tipo de tareas encomendadas al Ejército, es un tema que todavía debe discutirse más. Pero una cosa es cierta: el Presidente se va, en tanto las Fuerzas Armadas se quedan. Un asunto como para leer entre líneas, por lo delicado e importante.

Contacto: sgb33@hotmail.com

Se hunde Valle de Chalco

INSEGURIDAD
11/febrero/2010

*”Solidaridad”, la ciudad modelo de Salinas
*Subsuelo arcilloso de la Ciudad de México

Ahora son colonias completas del oriente del Valle de México. Los todavía afectados por las lluvias recientes, por inundaciones y el rompimiento del canal de aguas negras son, principalmente, una parte de los habitantes de municipios como de Ecatepec, Netzahualcóyotl y todo el Valle de Chalco Solidaridad, en el Estado de México. Así como un área no menor de la delegación Tláhuac, en el Distrito Federal. Y el riesgo sigue para dentro de unos días, porque se esperan más lluvias.
Y a los problemas por los que está pasando la población de la región, que ha perdido una parte importante de su patrimonio en enseres domésticos y hasta sus propias casas, se suma el peligro hacia el futuro mediato de que las aguas vuelvan a sus antiguos dominios. Es decir que, o bien se hacen grandes inversiones de infraestructura hidráulica para el manejo del agua tanto de lluvia como de los desechos que fluyen por el canal de aguas negras, o las inundaciones amenazan convertirse en permanentes.
Por lo mismo, pese a los esfuerzos de las autoridades federales, estatales y municipales de resolver en estos momentos y cuanto antes el problema, tapando el boquete del canal en donde por si fuera poco confluyen los ríos La Compañía y el de Amecameca, además de proporcionar a las personas todas las medidas de atención que requieren; los mismos responsables tendrían que ver cómo tratar con la amenaza en el mediano, pero sobre todo, para el largo plazo.
Los peligros son mayúsculos porque, como lo venían diagnosticando investigadores geólogos de la UNAM, en el futuro no tan lejano (hacia el 2020) la zona podría resultar inhabitable en un área de radio entre 2.5 a 3 kilómetros. Ha sido el investigador, Marcos Adrián Ortega Guerrero, del Centro de Geociencias de la institución superior, quien en estos días ha recordado el diagnóstico que de la región se tiene desde hace algunos años.
Además que, esa parte del área metropolitana fue en tiempos no tan remotos zona lacustre —como el resto del Valle de México, donde los mexicas se asentaron para fundar la antigua ciudad de México Tenochtitlán—, la sobreexplotación a la que ha sido sometida desde los años 80 para acá, cuando se perforaron un total de 14 pozos para extraer agua del subsuelo, a estas alturas hay compresión en el subsuelo. Y, por tanto, hundimientos.
Sí. El investigador advirtió —en una información que recabaron El Universal y la revista Proceso— que para el 2020, el Valle de Chalco registraría un hundimiento de hasta 19 metros, por lo que se incrementa el riesgo de las fracturas en las zonas urbanas. Una depresión topográfica originada por la sobreexplotación de los mantos acuíferos, por lo que recomienda reubicar las zonas afectadas ante el peligro de nuevas inundaciones.
Ha sido la operación de los pozos construidos para la extracción de agua de la planicie de Chalco, “en lo que en conjunto se denominó Sistema Mixquic-Santa Catarina”, lo que ha provocando la depresión topográfica que ahora genera hundimientos de 40 centímetros al año en la región. Además, Adrián Ortega advierte sobre la formación de un nuevo lago por la acumulación de agua en la superficie, que tiene ya 12 metros de hundimiento de los niveles originales del terreno, como algo factible.
Por tanto. Lo que está ocurriendo ahora son apenas algunos avisos de lo que puede suceder después. Las autoridades deben tomar las medidas pertinentes. Porque si ya en su momento, Valle de Chalco “Solidaridad” que construyó Carlos Salinas se erigió como modelo de planeación urbana aledaña a la ZMVM, con la garantía de todos los servicios se revirtió, eso mismo no puede permitirse en el futuro. Porque las predicciones de hundimiento de 15 metros formuladas hace algunos años se han cumplido.
Así, “en concordancia con las tendencias observadas, se calcula que en 2020 el Valle de Chalco tendrá el hundimiento referido e incluirá entre mil 200 y mil 500 hectáreas de superficie, así como una parte de suelo agrícola, que podría afectar cerca de 25 hectáreas de la zona urbana de Tláhuac y 150 del Valle de Chalco”, según el investigador de la UNAM. Y, con el nacimiento del nuevo lago, la carretera Tláhuac-Chalco requerirá de nuevas elevaciones, y las zonas urbanas de Chalco —las colonias Américas I y II, María Isabel, Niños Héroes, Alfredo Baranda y San Miguel Xico—, así como algunas colonias de Tláhuac —la Habana y San José—, estarán expuestas a los riesgos de hundimiento e inundación”, concluyó Adrián Ortega.
Pero el estudio de los hundimientos del Valle de México data de, por lo menos, el año de 1945, cuando se formó la Comisión Impulsora de la Investigación Científica, donde el jefe de la Sección Mecánica de Suelos era el Dr. Nabor Carrillo, y los ingenieros Fernando Hiriart y Raúl Sandoval los investigadores. Con los apoyos de ICA en los estudios geotécnicos, dicha comisión pudo elaborar el primer Plano de la Zonificación Geotécnica de la Ciudad de México, que con ligeras modificaciones sigue siendo actual.
Del hundimiento regional, el Dr. Carrillo concluyó que era consecuencia de la consolidación de las arcillas inducido por la extracción de agua para el abastecimiento de la ciudad. Los profesores Raúl J. Marsal y Marcos Mazari, responsables del laboratorio de ICA montado entre 1947 y 1952, demostraron que la interpretación del Dr. Carrillo era acertada. Desde entonces a la fecha se estudia el subsuelo de la Ciudad de México en sus diferentes secciones, pero siempre bajo los preceptos aportados por Carrillo.
Hoy se sabe que la “consolidación” no termina, y que además las arcillas duras y hasta los materiales granulares por debajo de los 80 m de profundidad aportan un porcentaje grande de hundimiento. En fin. La Ciudad no se puede mover de lugar. Pero sí se puede prever cualquier desastre visible ya en áreas como Valle de Chalco y zonas aledañas. Sería la mejor “solidaridad”.

Contacto: sgb33@hotmail.com

miércoles, 10 de febrero de 2010

Golpe indirecto a El Chapo

INSEGURIDAD
10/febrero/2010

*Megaoperativo en Colombia
*Rompimiento de redes aéreas

No se ve por dónde. Ni cuándo. Con todo y que al gobierno que encabeza al Presidente Felipe Calderón le corresponde tomar las riendas del cambio de la estrategia antinarco y contra el crimen organizado, todavía no se decide. Tampoco su partido, Acción Nacional, tiene para cuándo. Y, o bien no sabe qué hacer, ni tampoco cómo o por dónde iniciar los cambios, o las propuestas. No se atreve siquiera a la consulta, a sabiendas de que las promesas andan en el aire; como las ha lanzado en varias ocasiones el presidente (contando la declaración en Japón hace algunos días). Pero, es digno de reconocer que el PAN está, pese a todo, a tono con los tiempos electorales: interesado como anda en los amarres, hasta con los enemigos políticos, con tal de no perderlo todo en este año electoral.
Bueno, pero si ni siquiera el titular de Gobernación, Fernando Gómez Mont tiene para cuándo. Con todo y que pida disculpas a los deudos de Ciudad Juárez, porque eso no basta. Nada remedia. Como si nadie quisiera afrontar el dichoso cambio de estrategia, porque eso significa un reconocimiento tácito de que lo hecho hasta hoy o resulta completamente insuficiente o de plano no funciona. Mejor se hacen los occisos. Mientras tanto las bandas del crimen hacen de las suyas. Porque el gobierno no sabe cómo confrontarlos.
Pero eso no es lo que la sociedad mexicana espera. Sobre todo la sociedad juarense. Todos quieren el cambio de estrategia. Sin ambages. Sin proteccionismos. Porque, como las evidencias lo denuncian, la declarada “guerra” tiene destinatarios. Y al parecer hasta “protegidos”. Porque al clan de Joaquín El Chapo Guzmán no se le toca. Al menos hasta que no se demuestre lo contrario. Al cártel de Sinaloa se le ha golpeado menos, “es porque funciona de manera diferente. Ejerce más como una trasnacional, que con un método territorial”, según las declaraciones de Edgardo Buscaglia y de un funcionario anónimo a The Economist de febrero.
En cambio, otros cárteles como La Familia Michoacana y Los Zetas, un grupo particularmente violento conformado por ex militares, están controlando ciudades y diversificando la extorsión y el secuestro, entre la población. Pero eso no es todo. Según la fuente anónima que declara a The Economist. No solamente El Chapo sobornó su salida de una prisión federal en 2001. “Su territorio ahora es de 60 mil kilómetros cuadrados (23 mil millas cuadradas) de las montañas rugosas donde usted necesitaría a 100 mil soldados para rodear el área”, lo que no garantiza su recaptura.
Todavía más. Según se informó ayer, en Colombia se dio un fuerte golpe a la estructura de El Chapo Guzmán. Anunciado como el segundo operativo en importancia histórica, fue un megaoperativo en contra de los cárteles colombianos y mexicanos. Se detuvo a 21 personas que formaban parte (12 de ellos) del cártel de Los Pilotos. Se les decomisaron 25 aeronaves. Conocidos así porque utilizaban los jet King-500 y Centurión (con cinco mil horas de vuelo), para cruzar por el Pacífico hacia varios países, entre ellos México. Y eran el principal contacto entre Colombia y El Chapo Guzmán. Entre Los Pilotos, operaba una mujer mexicana que responde al nombre de María Patricia Rodríguez Monsalve. Ex esposa del Francisco Cifuentes (del cártel de Cali, Colombia). Según se informó, ella mantenía una relación “fluida, permanente y frecuente” con Joaquín Guzmán. Además de los narcotraficantes Maximiliano Bonilla, El Valenciano y Daniel El Loco, John Freddy Correa, Freddy Arciniegas Niño, José Guillermo Gallón Henao, Maro Gómez, Julio Hernando Moya, entre otros.
Resultado de dos años de investigación, el operativo llamado Operación Fronteras, según informó el general Óscar Naranjo, director de la policía colombiana, desarticuló a cuatro bandas. Es el operativo más grande contra el narcotráfico desde 1999, y uno de “los golpes estructurales más impactantes desde que se produjo la Operación Milenio”. En las pesquisas participaron 35 equipos de investigación, entre la Agencia Antidrogas, la DEA, y fiscalías colombiana y de Dallas, y se extendió a seis ciudades colombianas y un municipio, entre ellas Medellín, Cali, Bucaramanga, Ibagué, Barranquilla y Cartagena, la costa y Villanueva (Casanare).
En el decurso de 10 años, los delincuentes afectaron a por lo menos 10 países, entre ellos Estados Unidos, México, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, Honduras, República Dominicana, Colombia y Venezuela, tanto con operaciones de lavado de dinero bajo la apariencia de negocios legales, y con el transporte y comercialización de la droga, según el propio general Naranjo.
En tanto, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, define el golpe como “paso importante”. “Es en la dirección correcta, ojalá los podamos capturar a todos”. Porque son personas “vinculadas directamente con las bandas criminales, que son las responsables de homicidios y acciones violentas”, en varias partes del país.
Mientras que para el ex presidente colombiano, César Gaviria, es acertada la lucha, pero errónea la estrategia del presidente Felipe Calderón. Gaviria dijo antier, al participar en la XXV Reunión Anual de Consejeros del Tec de Monterrey, que el combate a los cárteles de las drogas debe de estar asignado a un grupo reducido, a comandos especiales y a cuerpos de justicia especializada. “Creo que el presidente Calderón estuvo correcto en una reacción instintiva que tuvo de enfrentar a los cárteles; los colombianos nos descuidamos, miramos para otro lado muchos años y cuando menos pensamos estaba en jaque el país y las instituciones y la democracia (el narcotráfico) mató a dos candidatos”. Colombia llegó al extremo de tener jueces y testigos secretos para combatir a los cárteles. Y, entre otras cosas, remató: “El ejercicio de aprendizaje en México se está volviendo largo”.

Correo: sgb33@hotmail.com

¿Por qué Juárez?

INSEGURIDAD
9/febrero/2010

*Algunas preguntas de los juarenses
*Reclamo a las autoridades, todas

1.-- ¿Por qué, antes de seguir equivocándose en el caso de Ciudad Juárez, tanto el gobierno federal como el estatal, no se ponen de acuerdo, si es que ambos comparten la preocupación por la situación que ha estado transitando por esa ciudad fronteriza de Chihuahua durante los últimos años? Porque el problema de la violencia y la inseguridad asociada siguen latentes. Lo último: continúa la indignación por el asesinato de los jóvenes estudiantes acribillados el fin de semana anterior en la colonia Salvarcar, que nada tenían que ver con la delincuencia.
2.-- ¿Por qué no se reúnen los funcionarios de sendos gobiernos, comenzando por los titulares de los poderes, por el Ejecutivo Felipe Calderón Hinojosa, y por el estatal, José Reyes Baeza, para definir una estrategia común, por muy compleja, y como es de esperarse de un Estado democrático que presume colocar por delante el ciudadano? Porque ambos representantes de gobierno han dado muestras de redefinir sus acciones. El primero, Calderón, cuando apenas prometió convocar a la sociedad juarense para que contribuya —“tomarla en cuenta”— en buscar salidas. Lo que significa, no obstante, un replanteamiento de la estrategia aplicada hasta la fecha desde que comenzó la declarada “guerra” contra el narcotráfico de Felipe Calderón. Y la sociedad civil organizada está puesta, para el diagnóstico y las medidas de solución. El segundo, Baeza, porque en estos días está formalizando ante las instancias legislativa y judicial locales, su propuesta de trasladar los poderes del estado de la capital a Ciudad Juárez (en una suerte de gobierno itinerante, medida no permanente sino emergente). Además que el propio gobernador solicita la entrega, al gobierno federal, de 3 mil millones de pesos para obras y programas sociales en aquella ciudad. Propuestas, ambas, por las que ha encontrado tremenda oposición y severas críticas.
3.-- ¿Serán capaces de unirse en acciones coordinadas sendos gobiernos, para no seguir por su lado cada uno y de ese modo impedir la contaminación política del caso Juárez? Porque las posturas separadas sólo muestran la partidización de las acciones. Con todo, es al gobierno federal a quien compete la coordinación de las acciones, apoyando en todo al gobierno estatal sin prejuicios centralistas ni posturas de pose presidencialista. Lo que se tiene hoy resulta insuficiente. Y Ciudad Juárez merece toda la atención. Es un caso que atenta la propia vigencia del Estado de derecho. Un asunto que amenaza la seguridad nacional, por el grado de descontrol de la autoridad local, y porque pese a la presencia del Ejército la violencia orquestada por el crimen organizado no cede. En eso le asiste la razón a Baeza cuando critica a Calderón porque se hace presente en los estados de Michoacán y Edomex (algo que, desde luego, tampoco puede abandonar porque es parte de su responsabilidad), con motivo de las recientes inundaciones pero no se para por Juárez, a brindar el apoyo a los deudos de los jóvenes recién fallecidos. El asunto es que poco se logrará con acciones descoordinadas.
4.-- ¿Por qué las medidas anunciadas por Reyes Baeza, del traslado de los poderes a Ciudad Juárez, tenía qué hacerlas en la coyuntura preelectoral, cuando a él le queda menos de un año al frente del gobierno y están encendidas las luces de las elecciones del 4 de julio entrante, donde además de renovarse al congreso local, serán votados autoridades de 67 ayuntamientos? Amplío esta interrogante con otra. ¿Acaso será porque, como apuntan las críticas panistas y perredistas —el PRD ha reaccionado incluso demandando la desaparición de los poderes en Chihuahua por el inoportuno anuncio de Baeza—, su partido Revolucionario Institucional teme perder la elección de gobernador con todo y César Duarte Jáquez como el candidato de unidad? En este sentido, tanto Baeza como el PRI tienen que enfrentar las reacciones por proponer el traslado de poderes. Defender, en todo caso que la prioridad de Juárez está por encima de la coyuntura electoral. Pero padecerán desgaste todos. Más cuando el procurador, Víctor Valencia de los Santos, abandonó el barco de la procuraduría local, cuando todavía no ofrece resultados suficientes, para irse a competir por la alcaldía misma de Ciudad Juárez. Es decir, que para el propio gobernador las medidas anunciadas no merecen menos críticas por el ambiente electoral en puerta. Pese a que la situación tampoco merece retrasos.
Lo cierto es que cada instancia de gobierno, federal y estatal, por su lado y descoordinada, no contribuirá sino prolongará más la agonía y el sufrimiento desatado por la violencia de las bandas del crimen organizado. Más allá del ajuste de cuentas por la disputa territorial y el millonario negocio del paso de las drogas hacia Estados Unidos por esa frontera.
El problema exige la mejor salida posible. Aunque sea la más compleja. Pero la tranquilidad de los juarenses lo merece. ¿Acaso el gobierno federal, cuando bien que mal ha reconocido ya su estrategia fallida antinarco, no puede retomar el rumbo y redefinirlo convocando para ello a los juarenses, expertos en el tema, investigadores, universitarios, legisladores, y a todos pero sin politizar el asunto?
5.-- ¿Por qué el Congreso de la Unión se presta a convocar en secreto al gabinete de Seguridad a rendir cuentas en petit comité, cuando todos tenemos el derecho a conocer de viva voz de los responsables, sobre los resultados alcanzados —o frustrados— en materia de seguridad? El problema de la inseguridad lastima cada vez, tanto a los juarenses como a mexicanos. Por eso, no más acciones aisladas. ¡Porque cuidado! Como lo dijo Eduardo Gamarra (director del Centro para América Latina y el Caribe de la Universidad Internacional de Florida) en referencia al tema: “Lo último que debe hacerse es mentir, porque al final todo se revierte y explota en las manos acabando con muchas carreras políticas. El pueblo, jamás perdona una mentira. Menos si jugaste con su integridad, pues además de todo corres el riesgo de pasar por cómplice de la mafia”. El caso es que ninguna autoridad, por muy fuerte que sea, puede sola.

Contacto: sgb33@hotmail.com

domingo, 7 de febrero de 2010

El Estado sectario

INSEGURIDAD
8/febrero/2010
Para César Ávila, El Ché. Por ser fuerte.

*Del libre comercio al deterioro
*La familia, respuesta de la sociedad

Todos los días son de reflexión de los problemas cotidianos. Lo hacemos unos de un modo, otros de otro. Unos en los medios de comunicación (la corresponsabilidad asociada por hablar de la “cosa pública”), otros simplemente en los círculos de amigos y al interior de las familias donde fluyen las opiniones. Pero ni nos dejan en paz —los problemas—, ni podemos dejarlos transcurrir sin más; como si nada. Porque son la parte complicada del funcionamiento de una sociedad como la mexicana, de familias —más unidas que desunidas, sólo perturbadas por las circunstancias— como las nuestras.
Claro que hay unos problemas que absorben más tiempo y dedicación que otros. Algunos, persistentes, porque afectan y castigan más la vida colectiva y familiar. Más cuando la familia es el círculo del acontecer de lo individual; el núcleo donde finalmente penetran e impactan. Unos problemas más, directa, otros menos, indirectamente. Y a un(os) miembro(s) más que a otro(s). También es el espacio donde se ve la forma de superarlos, de enfrentarlos y de ayudarse mutuamente. Así sea, como se dice comúnmente, compartiendo lo poco que se tiene. Pero apoyándose al fin.
No hay de otra. Sobre todo cuando finalmente devienen los consensos de que hay responsables y corresponsables de la situación. Y de su complejidad. No se requiere estar tan informados para saberlo. Como de muchos aquellos problemas que parecieran irresolubles, pero no lo son. Simplemente porque corren abandonados a su suerte, como si no respondieran a causales definidas y muy específicas. Son las creencias de la “acción individual”, de la “sociedad libre”, de la “libre empresa”, del “libre mercado” al fin. De que todo eso basta para resolverlos. Trátese de aquellos básicos como la falta de un empleo, o de aquellos otros subsiguientes generales como la inseguridad pública; o entre la educación y el robo a mano armada. Y tantos otros.
Pero la verdad es que interfiere mucho, y no de ahora sino desde hace algunos siglos, la concepción que del gobierno tengan y la utilidad que del mismo hagan quienes detentan el poder o sirvan para él. El grupo de elite de quienes se encaraman o adueñan del mismo, ya sea por las buenas o por las malas; bajo el mecanismo autoritario con el apoyo de la fuerza policiaca o militar, o sujeto a procesos democráticos o de apariencia consensuada por vías electorales, más la utilidad que prestan los enajenantes medios de comunicación masiva, como la televisión que está al servicio de ese mismo poder.
Importan, además, la educación de los gobernantes y su cultura acumulada, la extracción de clase de aquellos que dirigen los destinos de un país. La preparación y los grados educativos. Las escuelas y sus “corrientes” en boga. Si apoyan las acciones del Estado, su coparticipación en la vida económica, política y social, o no lo hacen.
Y en nuestro país, bajo la utilidad y el rigor del “libre mercado”, el Estado ha sacado las manos de los asuntos relativos a la vida social. A su problemática y su solución; con todo y que eso mismo acelere el deterioro y los problemas. Es lo que rige en México bajo las presentes circunstancias: el interés privado. Y el interés particular no resuelve los asuntos generales de la economía, ni de la vida social y los de la esfera política lo hacen únicamente a contentillo. Todavía y por si fuera poco, cuando las cosas no salen bien se echa mano de la fuerza pública en aras del “interés general”. Por no decir que se defiende el interés particular.
A partir de esos principios, todo gira y se acondiciona para preservar el estatus quo. Y no hay políticas públicas de bienestar. La añoranza de John Mynard Keynes es constante. Al menos la “política del bienestar” fue capaz de sacar adelante a la sociedad estadounidense con el apoyo completo del Estado. Fueron los principios que, empujados por el gobierno de Franklin D. Roosevelt, armaron a la sociedad en su conjunto para sacar a Estados Unidos de la debacle tras el crack de 1929. Luego de una de las crisis económicas de mayores agravantes sociales, que sacudió a la estructura general del país.
Así, en aquellos países como el nuestro en donde se copian las políticas de afuera, siguiendo preceptos creados a partir de la intencionalidad de otros (como los acreedores de la banca internacional), la situación ha derivado en el desastre durante los últimos casi 30 años. Ha sido el periodo de la entrada en vigor del neoliberalismo ramplón; a secas y sin más, y del desastre económico y social. Muy atrás quedaron (entre las décadas de los 40 a los 70) las políticas del llamado “intervencionismo del Estado”. De lo que en México se conoció como la etapa del “desarrollo estabilizador”, que alcanzó tasas de crecimiento del 6 por ciento de PIB y más. Una etapa altamente denostada hoy porque el mercado interno se mantuvo cerrado, protegido por el Estado y ajeno a la competitividad del exterior. Pero hubo desarrollo, empleos y salarios dignos.
Ahora, en cambio, pululan los escenarios de la descomposición. En muchas áreas en donde el Estado ha dejado todo a la libre determinación de la “competencia”, y a las fuerzas del libre mercado, no hay muestras de solución. No hay políticas públicas. No hay política social. Por eso el deterioro y la sensación del abandono. Por eso el impacto de muchos problemas que han crecido al grado de amenazar con el ahogo de la sociedad, desde todos los ámbitos posibles.
Por eso la disfuncionalidad social, pero también económica y política. Donde lo económico y lo político dan resultados sólo para unos cuantos. Porque la economía y la política resultan sectarias. Porque en los hechos tenemos a un Estado sectario, y todo lo que de ello se deriva. Como amenazar al resto de las estructuras del mismo Estado y su operatividad. Por eso la percepción del Estado fallido.
En tanto la sociedad está tan abandonada como amenazada. Porque no hay atención a sus demandas. Y cuando las hay, la respuesta es la amenaza, la persecución de la protesta y la violencia. En tanto las familias ven amenazados sus cimientos. Todo apunta al trastrocamiento hasta el ser individual. Las familias asumen su responsabilidad. A ver cuándo el Estado hace su parte. Desde el gobierno, y desde el poder.

Contacto: sgb33@hotmail.com